Con la camiseta de la hinchada

Qué sería del fútbol sin hinchas? Alguno dirá que sin hinchas el fútbol siempre será fútbol, puede ser? Otros dirán que es el alma del fútbol, esa bocanada llena de canto que le da aire a los jugadores ya cansados, que da amor a aquel que se lució, incluso puede ser como una daga para aquellos que no dieron con la talla o simplemente intenta impartir justicia en un encuentro pasional.
El hincha es, dependiendo en qué sector del mundo nos situemos, aquella persona que a través de los colores de su equipo busca la alegría, el goce, el placer. Aunque también, en un mal día sufre la tristeza, la desazón, la angustia.
Con esta frase define al público al hincha Marcelo Bielsa “Si hay algo que hace que esta profesión me resulte atractiva, es poder estar en contacto con la pasión del público, hay una situación que nos diferencia de la gente, nosotros cobramos por este trabajo, el público solo quiere a su club, a cambio solo recibe emociones, nosotros recibimos dinero…por eso el público es lo mejor del fútbol”.
Pero hay momentos donde el hincha es algo más, es una solución.
Esto pasó el 26 de Marzo de 1994, en la onceava fecha del torneo de primera B, donde se medían Chacarita y Almagro, en San Martín. Estos grandes del ascenso eran, por aquel entonces, vestidos por la marca Penalty, empresa que para este partido ponía en juego la copa Penalty para celebrar que esos grandes equipos vistan su marca.
También fue el día, ni la primera ni la última, en que lo absurdo y la falta de sentido común, pero también la pasión y la solidaridad, visitaron una cancha de fútbol.
Cuando salieron los jugadores, enorme fue la sorpresa al ver que los veinte jugadores de campo vestían con las camisetas alternativas, con el blanco con preponderancia. Los dos tricolores, blanco, negro y solo unas vivos rojos para chaca y celeste para Almagro. Se distinguían sólo por esa pequeña diferencia, pero a simple vista, las camisetas de la misma marca eran idénticas.
Los locales no tenían en ese momento un equipo de camisetas con los colores tradicionales, y los visitantes tampoco.

Equipo de Chacarica con la camiseta blanca Penalty

No encontrando una solución a mano, mirando de reojo al árbitro y con el temor de que se suspenda el encuentro, los del funebrero se acercaron a la popular y pidieron a sus hinchas, aquellos que les daban aire, aliento y también dagas, que los ayuden de otra forma. Si, lo que usted piensa, les pidieron las camisetas.
 Cuando la voz del estadio, como si fuera un sonido todopoderoso que desde el cielo hablaba, pidió el favor de las casacas, sin perder tiempo empezaron a bajar desde los tablones un sinnúmero de camisetas de chaca, de diversos estilos, años y marcas. Enseguida, tenían un equipo completo de casacas titulares, incluyendo todo el banco de suplentes, solo quedaba solucionar un detalle, no aparecía ninguna camiseta con el número 4 en la espalda.
Por lo visto ni Cafu, ni el pupi Zanetti jugaron para el equipo de San Martín.
Por suerte a alguien se le prendió la lamparita y la solución apareció, en forma redonda y adhesiva, con una camiseta número catorce y tapando el número uno con la milagrosa cinta.

Saliendo a la cancha con las camisetas, diferentes, de la hinchada

Ahora si, ya con las camisetas de la hinchada, Chacarita comenzó el partido contra Almagro por la copa Penalty.
Muchos hinchas del funebrero dirán que fue por la garra, el corazón, las lágrimas y todo tipo de emociones que produce el hincha, a costo cero, claro.
Garra y corazón ganados luego de cientos y cientos de partidos, la transpiración por gritar goles, las lágrimas de los momentos malos, o el amor desde la cuna, sea cual sea el sentimiento. Chacarita ganó el partido 3 a 2, y el capitán levantó la copa Penalty con  una camiseta Taiyo.
 Chacarita ese año saldría campeón del torneo y esta escena ridícula, tragicómica hasta grotesca quedaría en el pasado pero nunca olvidada.
Quedará grabado en las retinas y en el corazón del funebrero, cuando la hinchada vistió al equipo para poder dar un paso más hacia la gloria.
Tan grabado que se declaró el 26 de marzo como el día del hincha de Chacarita.

Esas camisetas tenías impregnado el fervor, la pasión, el amor, el ADN del hincha. Imposible jugar contra todo eso