Talento, rebeldía, habilidad, alegría y poco autocontrol. Esta descripción encaja a la perfección en un personaje mítico y entrañable del futbol mundial: George Best. Este norirlandés, nacido en Belfast, en 1946, en una Europa que recién estaba saliendo del sacudón de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en una leyenda del deporte más hermoso del mundo, no sin antes llevar una vida siempre al límite, llena de excesos, pero también de magia.
Best brillo en el poderoso Manchester Utd, al que llegó con solo 17 años, luego que fuera descubierto por un caza talentos del club inglés, mientras bailaba rivales en una canchita de Belfast. Pronto descolló en la primera de los Diablos Rojos, donde compartió equipo con enormes jugadores, como Bobby Charlton y Dennis Law, trio al que se conoció como “La santísima Trinidad”. Supo ganar con el United, entre otras cosas, una copa de Europa y una Liga inglesa, también perder, nada menos que una Intercontinental en el año 1968, y ante el Estudiantes de Osvaldo Zubeldía .
Hasta acá, nada fuera de lo normal para un futbolista de elite. Pero, ¿Por qué Best es una leyenda? ¿Por qué desde La Okocha lo traemos a colación hoy? Porque George Best supo conjugar ese talento maravilloso, con una vida sin limites. Siempre se declaró amante de las fiestas y alcohol. Nunca se privó de salir con mujeres, aún en su etapa de mayor exposición. “En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida”, dio alguna vez. Y esa frase lo pinta entero.
Desafió los convencionalismos. Burló a quien dijo que solo con talento no se puede. Se atrevió a vivir más allá del futbol, y por eso, su futbol era vivo, alegre, mágico.
No vamos a decir cuando ni como murió. Esto no es una biografía, es un homenaje a alguien que se divirtió, y que hizo del futbol, un lugar menos estructurado, más atrevido y rebelde, como nos gusta a nosotros.
Fue el “quinto Beatle”; fue tapa y nombre de un disco, de la banda inglesa "The Wedding Present" ; fue el muchacho terrible de Belfast; fue quien desafío al tradicionalismo inglés; fue quien amaba la música, el alcohol, las mujeres y el futbol, pero todo junto, porque nada de eso le funcionaba por separado. Fue quien dijo “Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto simplemente lo malgasté”, pero quien también afirmó que “El fútbol es un arte, y yo soy un artista”. Fue George Best, talento en estado puro