En la escuela, nos enseñaban de chiquitos, entre muchas cosas, que la Argentina era un “crisol de razas”. Dicho así, parece más una frase de ocasión, un cliché. Pero si nos ponemos a analizar, tiene bastante de cierto. Nuestro país, como la enorme mayoría de los países sudamericanos, tuvo la característica de recibir un gran número de migrantes, la mayoría provenientes de Europa. No se puede marcar momentos precisos, ya que la migración fue fluida y constante, a lo largo de los años, y aún en épocas cercanas, y también en la actualidad. Pero si se puede hablar de dos etapas donde el ingreso fue muy numeroso. La primera es a mediados del Siglo XIX; aquí en Argentina, puntualmente con la idea de poblar el territorio, se propició la inmigración desde la Constitucón de 1853, quitando ciertas limitaciones, lo que generó la primera oleada, mayormente conformado por Italianos, Españoles, aunque también se recibieron un número importantes de Alemanes, Polacos, Irlandeses, Galeses y de algunos países árabes. La segunda etapa es en las primeras décadas del Siglo XX, sobre todo en el periodo que va desde el fin de la 1era Guerra Mundial y los comienzos de la Segunda. Allí, ciudadanos europeos que huían del hambre y la violencia, fueron acogidos en estas tierras, que pronto hicieron su hogar y su patria.
Obviamente, estos movimientos generaron cambios culturales, lo que podía llamarse una diversidad cultural que llevó a la combinación de costumbres, un mestizaje de comidas, músicas y ritos. La Argentina, como gran parte de Sudamérica, se convertía así en una región multicultural.
Esta llegada y asentamiento de las nuevas colectividades y etnias, generó a su vez, la necesidad de que estas nuevas nacionalidades se adapten a las costumbres locales, pero que a la vez quieran reforzar su sentido de pertenencia a su tierra natal. O sea, los nuevos paisanos no querían dejar de convivir con sus viejos coterráneos. Y allí, como siempre, aparece el futbol como aglutinante social. Este deporte sirvió como excusa y espacio para la integración de las colectividades a la nueva tierra, pero dejando en claro su pertenencia de origen. Nacen así, los clubes de las colectividades.
Haremos un repaso de estos clubes, empezando por los que nacieron en nuestros pagos.
Con la Furia en la sangre
El futbol argentino vio nacer e integró en su seno a muchos clubes representativos de una nacionalidad. Tal vez, el más representativo, o al menos, el que más trascendencia tuvo en la elite del futbol local, fue el querido Deportivo Español. El club, representativo de la enorme comunidad española que migró al país (2da nacionalidad en cantidad de migrantes a la Argentina), nace en una fecha emblemática, pero para nada casual: el 12 de octubre de 1956. Los españoles fundadores del “Gallego” (tal como se lo apoda), eligieron esa fecha, antiguamente llamada “Día de la Raza”, hoy, más apropiadamente, denominada Día del respeto a la diversidad Cultural”, como un homenaje a la primera llegada de españoles a tierras americanas.
El club se fundó con la idea de aglutinar a los miles de españoles residentes, sobre todo en los barrios de la Capital Federal, que habían llegado años antes, escapando de los horrores de la 2da Guerra Mundial. Para esto, se constituyó su sede en el barrio del Bajo Flores, y comenzó la historia llena de alegrías y enormes tristezas del club más notorio de las colectividades.
Decimos que es el club más destacado, si, y también decimos que su historia tiene tanto de dulce como de amargo. Es que Deportivo Español fue el equipo representativo de inmigrantes que más tiempo jugó en la Primera Divisón: lo hizo por 15 temporadas, 14 de ellos de manera consecutiva ( temporada 1967-1968, y desde la temporada 1985 hasta el descenso en 1998). Esto, más haber jugado tres liguilla Pre Libertadores y dos veces la Copa Conmebol, forman parte de la historia dulce del Deportivo.
Pero también supo de tragos muy amargos. Luego del descenso, y de la mano del polémico y oscuro Francisco Rios Seoane (presidente de Español durante la década del 80´ y 90´, y empresario con varias causas en la justicia), Español comenzó un declive, no solo en lo deportivo, sinó también en lo social e institucional: descensos continuos de la B a la primera B y luego a la primera C, quiebra del club, cierre del club por tres meses, perdida de los terrenos del estadio y posible desaparición.
Hoy, el Deportivo Español continua peleándola, jugando en la Primera C, y existiendo como institución gracias al aporte y el sostenimiento de sus socios, que con su lucha y su tenacidad, lo rescataron de la oscuridad, y los sostienen como gran símbolo de la comunidad española.
Pero seamos justos, y no olvidemos a otra institución, que aunque menor en envergadura, también sabe representar a buena parte de la comunidad española en Argentina. Es el Centro Social y Recreativo Español.
Este club fue fundado incluso antes que el Deportivo, el 24 de junio de 1934, por españoles que habían llegado a la Argentina, después de la 1era Guerra Mundial. El Centro Español, cuya sede fue levantada en el Partido de Morón, no tuvo tanta trascendencia en lo futbolístico como su coterráneo, ya que es uno de los tres clubes argentinos (junto con Atlas y Yupanqui), que desde sus comienzos jugaron solamente en la D, la última categoría. De todas maneras, no deja de representar el amor español en tierras argentas.
Hasta aquí, vimos a los representantes de la colectividad española en Argentina. Pero, veamos ahora al club que representa a la mayor masa migratoria que recibió el país: vediamo gli italiani.
Forza Italia
La comunidad italiana fue la mayor masa migratoria que recibió la argentina. En varias etapas, pero sobre todo en los periodos de posguerras, el castigado pueblo italiano, emigro hacia tierras americanas, buscando escapar del hambre, y tratando de asegurar un porvenir. Si bien un número importante de italianos recaló en el Norteamérica (sobre todo en Estados Unidos), una enorme cantidad de ellos eligieron el sur del continente. Argentina, por sobre todo (aunque también recalaron muchos en Brasil y Uruguay), fue el lugar de acogida para los italo parlantes. Aquí construyeron su vida, formaron su familia y echaron raíces.
Una vez que el pueblo italiano se instaló y comenzó su vida en Argentina, llegó el momento de asegurar la unión y la conservación de las costumbres de la tierra de origen, a través del hilo conductor del futbol y el deporte. Así, surge el querido Sportivo Italiano. El club fue fundado el 7 de mayo de 1955, bajó el nombre de Associazione del Calcio Italiano in Argentina (A.C.I.A.). Desde sus comienzos, y bien como manda la costumbre tana, la idea del club era hermanar la sangre italiana, y complementarla con los hermanos argentinos.
El Sportivo se convirtió en un referente de las categorías de ascenso, y en un club como mucha participación en materia social. La sede social del club, ubicada en el partido de Vicente Lopez, fue y es lugar de encuentro para muchísimos integrantes de la comunidad.
Con una historia similar a la de Español, llena de momentos agridulces, el Acia (como es apodado por sus primeras iniciales), tocó la gloria deportiva en el año 1986, cuando accedió a jugar por primera y única vez en su historia a la primera división. Si bien fue un paso fugaz, ya que solo jugo una temporada, fue un hito que marcó para siempre al conjunto azzurro. Ese paso por primera le valio que, en 1989, el club fuera invitado a jugar la Coppa Carnevalle, que se disputó en la ciudad de Viareggio, Italia. El torneo amistoso contaba con varios equipos importantes de italia y el mundo (de hecho, el Sportivo compartía zona con el Milan, el Nápoli y el CSKA de Bulgaria). El Acia, que en ese momento disputaba la segunda categoría, asistió al evento “reforzado” con juveniles de otros equipos, que fueron con la idea de tomar rodaje y mostrarse. Atención con los nombres de esos juveniles: un tal Gabriel Omar Batistuta (hizo 3 goles en el torneo) y Darío Franco, ambos de Newells, y Diego Lopez Maradona (sobrino de Diego). El Sportivo termino ese torneo invicto, perdiendo en semifinales con el Torino, por penales.
También conto con momentos tristes, como crisis económicas, constantes viajes y mudanzas de estadio, e incluso descensos a la Primera C. Pero el pueblo italiano es perseverante, y nunca abandona. Por eso, la familia del Acia siempre mantuvo en pie el club. Esta constancia y apoyo hizo que el Sportivo Italiano pudiera cumplir el sueño del estadio propio: el coqueto “Republica de Italia”, que fuera inaugurado en La Matanza, en el año 2005.
Los pueblos migrantes no saben lo que es rendirse, por eso luchan hasta que prevalezcan sus sueños. Ya dimos muestras de esto con la comunidad española y la italiana. Y llegó el momento de otra colectividad que sabe de penurias, persecuciones, pero sobre todo, sabe de unirse y levantarse: veamos al pueblo armenio
El milagro armenio
Pocos en el mundo hay tan sufridos y castigados como el pueblo armenio. Dueño y posedor de una riquísima y vasta historia, llena de tradiciones culturales, los armenios tuvieron que sufrir varios embates de la vida. Contextualicemos un poco a esta colectividad. Armenia, país situado en el Caúcaso Sur, es un pequeño enclave ubicado en entre Europa y Asia. Si bien política e institucionalmente pertenece a territorio europea, el país cuenta con parte de sus limites dentro del continente asiático. Digamos que está en una de las zonas de mayor conflicto limítrofe, político y étnico, ya que limita con Turquia e Irán, además de con Georgia y Azerbaiyan. Decir que el pueblo armenio tiene una pertenencia que excede este límite territorial es una gran verdad: se considera que solo una quinta parte del total de armenios en el mundo viven en ese territorio. O sea, para ponerlos en número, solo 3 millones, de los 12 millones totales, viven en Armenia. Digamos que es un pueblo nómade.
Lamentablemente, esta característica no es algo elegido por ellos, y esto nos lleva al principal motivo de migración hacia tierras argentinas. El pueblo de Armenia sufrió una de las mayores matanzas étnicas que se tenga comparación: el genocidio armenio. Este exterminio planificado y llevado adelante por las fuerzas turcas sobre los habitantes armenios, en 1915, además de la muerte de aproximadamente un millón de personas, significo la deportación y confiscación de bienes. En ese contexto tremendo, las tierras del sur de américa fueron un lugar de recepción de miles de armenios, que hicieron de Argentina su nuevo hogar.
Ya instalados, reunidos en comunidad, habituando y combinando su cultura con la nuestra, la colectividad armenia dio el paso a la conformación de un club que de representación y cohesión mayor a este pueblo. Así nació el Club Deportivo Armenio.
Fundado el 2 de noviembre de 1962, bajo el nombre de Club Armenio de Futbol, desde sus inicios se convirtió en un estandarte de la colectividad, y en un referente social y cultural de la localidad de Ingeniero Maschwitz, en el partido de Escobar. Convencidos (con el temple y el fervor que caracteriza a esta comunidad) de lograr codearse con los grandes del futbol argentino, el Deportivo se afilia a la AFA en 1970. El objetivo era llegar a disputar la primera división. Luego de varios años luchando en la tercera y segunda categoría, logra el sueño: en 1987, el Deportivo Armenio logró llegar a Primera División. Lo hace luego de cumplir una campaña histórica en la B Nacional, cosechando el título y logrando el record de 38 partidos invictos.
Su paso en primera duró apenas dos años, pero su historia quedara marcado por siempre. Representante de un pueblo luchador, sacrificado, que vivió las peores penurias, el Deportivo Armenio supo (y sabe) defender la riqueza de su tradición, y demostrar que nada puede doblegar a un pueblo si se mantiene unido.
Las otras inmigraciones
Ya vimos la historia de los tres clubes más representativos de aquellas colectividades que arribaron a estas tierras a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Pero la historia de nuestro país esta cruzada por otras inmigraciones, quizá mas cercanas en el tiempo, con otras historias y realidades, pero que también tuvieron su vinculación con el futbol. Veamos tres historias a modo de ejemplo.
Empecemos con la comunidad paraguaya. Si bien, al ser un país limítrofe, y al no existir diferencias culturales tan grandes, la llegada de habitantes del Paraguay al país no esta tan marcada por etapas como las otras colectividades. Lo que es cierto es que existe un gran numero de paraguayos viviendo y trabajando en la Argentina. Y, tan amantes del futbol como nosotros, decidieron también organizarse alrededor de un club. Así nacio el Club Atletico Deportivo Paraguayo. Nacido el 15 de agosto de 1961 (fecha importante en Paraguay, ya que es el Día de la Virgen de la Asunción), y con poca tradición en el futbol grande, dado que solo pudo jugar 8 temporadas en Primera C, luego siempre lo hizo en la Primera D, el “Depor” aglutina a la numerosísima cantidad de paraguayos que residen en el país.
Si hablamos de comunidades numerosas en la Argentina, y muy similar al estilo migratorio que la paraguaya, debemos hacer mención a Bolivia. Existen miles de bolivianos residentes en el país, y buscando darles unión a través del club, hay que hablar de una historia distinta a las anteriores, ya que habamos de un sueño frustado, el del club propio. Así es la historia de Puerto Nuevo Boliviano.
La situación fue curiosa por donde se la mire. En el año 2002, la Federación Boliviana de Futbol, viendo la enorme cantidad de compatriotas que vivían en nuestro país, deciden establece un club que los represente. Así, encomendaron a Milton Melgar, (reconocido jugador de la Selección Boliviana, y de pasos nada menos que en River y en Boca) que se encargue del proyecto. Así, el bueno de Miltón logro un convenio con el Club Puerto Nuevo, de la Ciudad de Campana. Este club, habitué de la D, apretado un poco económicamente, acepto el trato, y pasó a llamarse Puerto Nuevo Boliviano. El acuerdo duró solo un año, en gran parte por que los resultados deportivos no acompañaron, y así terminé el sueño boliviano, que se convirtió en lamento.
Para cerrar, veamos otra historia de amores intensos pero de poca duración. Este el caso de Deportivo Coreano. Como bien lo dice el nombre, este club, fundado en el 2005 en la ciudad bonaerense de Lobos, se creo para representar a buena parte de la comunidad surcoreana en Argentina. Esta colectividad, no tan números como las anteriormente analizadas, logró un fuerte arraigo con esta tierra a partir de su llegada, comenzando allá por la década del 60´. El sueño de este club comenzó con mucho apoyo económico y grandes resultados. Jugando en la Liga de Lobos (liga muy fuerte del interior bonaerense), salió campeón el primer año, y enseguida se hizo asiduo participe de los Torneos Argentinos, jugando el Argentino C varias veces, e incluso llegando a jugar el Argentino B.
Pero tan rápido y sorpresivo fue su nacimiento y crecimiento, como su desaparición de los primeros planos. El año pasado, sin saberse los motivos, el club decidió desafiliarse de la Liga Lobense, por lo que su existencia y futuro aún es incierto.
Este fue un breve repaso de los clubes argentinos que representan a las colectividades. Su historia de vida, sus sueños, logros y anhelos, merecen ser contados. Porque estás colectividades forman parte de lo que somos. Por que como bien decía la maestra de primaria, “somos un crisol de razas”.